El intendente de La Plata evalúa incorporar a Daniel Lipovetzky y Julio Cuenca al Ejecutivo municipal. Ambos podrían quedar al frente de secretarías clave, en medio de una estrategia de apertura política que arrancó con su asunción al frente del PJ local.
En las últimas horas comenzó a tomar fuerza una versión que sacudió la política local: el exdiputado provincial Daniel Lipovetzky y el dirigente Julio Cuenca podrían incorporarse al Ejecutivo municipal y ocupar cada uno una de las 23 secretarías que tiene la comuna.
El rumor empezó a circular con mayor intensidad luego de que Alak asumiera la presidencia del Partido Justicialista platense, donde dejó una definición que hoy cobra nuevo sentido: el PJ local debe tener “una puerta bien alta y bien ancha”.
La frase no pasó desapercibida y, para muchos, anticipa una estrategia de apertura hacia sectores no peronistas, incluso dirigentes provenientes del PRO.
De la crítica al posible desembarco
El caso de Lipovetzky es el que más ruido genera. Hace algunos meses, el exdiputado —cada vez más distanciado de Mauricio Macri— salió a pegarle duro a la gestión municipal. «La gestión de Julio Alak es desilusionante… la ciudad está abandonada y hasta huele a pis», dijo en una entrevista, y cuestionó la falta de planificación y los problemas estructurales de La Plata.

Sin embargo, algo cambió. En el último tiempo se lo vio participar de la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, presente en el acto en la comisaría quinta y en la asunción de Alak al frente del PJ. Ese acercamiento es el que alimenta las versiones de un posible desembarco en el gabinete.
El contexto tampoco es menor. El PRO atraviesa una reconfiguración interna, con sectores que toman distancia del alineamiento con Javier Milei. Lipovetzky viene de una campaña floja en la Ciudad de Buenos Aires, donde en su última candidatura sacó apenas el 0,37% de los votos ago así como 6.100 votos. Eso refuerza la lectura de alguien que necesita reposicionarse.
La lógica de Cuenca
La posible incorporación de Julio Cuenca responde a la misma lógica: sumar volumen político y territorial a una gestión que quiere trascender los límites de la ciudad. En el entorno del intendente estos movimientos se leen como parte de una construcción más amplia, con anclaje local pero proyección provincial.

El mensaje de fondo parece claro: Alak apuesta a ensanchar su base política, aunque eso implique sentar en su gabinete a dirigentes que hasta hace poco estaban en la vereda de enfrente.



