El 20 de julio de 1969, el Apolo 11 aterrizó en la Luna. La expedición protagonizada por Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins marcó un antes y un después en la historia de la humanidad.
El acontecimiento fue transmitido a todo el mundo por televisión y visto por millones de personas. Fue presentado como el evento científico más importante del siglo XX, en medio de una carrera espacial interminable entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en plena Guerra Fría.
Doce años antes, el 3 de noviembre de 1957, la URSS había dado el primer gran paso al enviar a Laika, una perra mestiza, a bordo del Sputnik 2. Se convirtió así en el primer ser vivo en ser lanzado al espacio.
Estados Unidos decidió ir por más y puso a tres tripulantes a bordo del Apolo 11 con el objetivo de posicionarse como potencia científica y enviarle al mundo un mensaje de progreso y fraternidad. “Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad” fueron las palabras que transmitió Armstrong al pisar la superficie lunar. Aún hoy, algunas personas sostienen que aquel histórico momento pudo haber sido un montaje cinematográfico.

Lejos de entrar en esas polémicas, lo cierto es que aquel acontecimiento le dio la excusa perfecta a un odontólogo argentino, Enrique Ernesto Febbraro, para impulsar una fecha que con el tiempo se transformaría en una de las celebraciones más populares del país: el Día del Amigo.
Oriundo de Lomas de Zamora, Febbraro consideró que la llegada del hombre a la Luna representaba un símbolo de unión y fraternidad global. Inspirado por la misión espacial, decidió enviar miles de cartas alrededor del mundo para proponer el 20 de julio como una jornada dedicada a la amistad.
“Viví el alunizaje del módulo como un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y, al mismo tiempo, me dije que un pueblo de amigos sería una nación imbatible. ¡Ya está, el 20 de julio es el día elegido!”, escribió Febbraro en una de sus cartas.
La misiva era siempre la misma. Realizó miles de copias, las tradujo a más de siete idiomas y las envió a distintas sedes del Rotary Club, una organización internacional de voluntarios que reúne a líderes empresariales y profesionales con el objetivo de brindar servicios humanitarios y promover la paz. Febbraro había sido uno de los fundadores de la sede ubicada en el barrio porteño de San Cristóbal.
Además de odontólogo, profesión en la que obtuvo su doctorado, fue profesor de psicología, historia y música. También trabajó como periodista, locutor de radio y cursó materias vinculadas a la filosofía. Se cuenta que su padre, de quien heredó el nombre, llegó a entablar amistad con grandes figuras de la cultura argentina como Jorge Luis Borges, Leopoldo Lugones, Homero Manzi y Enrique Santos Discépolo.
Antes de elegir el 20 de julio, Febbraro había pensado en otra fecha: el 2 de septiembre de 1945, día en que finalizó la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, decidió no relacionar la amistad con un acontecimiento marcado por la violencia. Encontró entonces en el alunizaje de 1969 la oportunidad perfecta, al considerar que el hecho era presentado desde Estados Unidos como un símbolo de amistad entre la humanidad y el universo (aunque, claro está, no incluía precisamente a la Unión Soviética ni a sus países aliados).
Desde ese momento, sostuvo que cada año debía celebrarse el 20 de julio como un homenaje a la unión entre amigos.
La tarea no fue sencilla. Febbraro recorrió sedes municipales, organismos gubernamentales, espacios políticos, instituciones religiosas, otras sedes del Rotary y personalidades del mundo de la cultura y el espectáculo. “Un pueblo con amigos es una nación imbatible”, repetía una y otra vez en sus cartas, muchas de las cuales recibieron respuestas favorables.
Finalmente, tres años después de la llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1972, registró su creación en el Registro de la Propiedad Intelectual y decidió donar las regalías a la sede del Rotary Club de la que había sido cofundador.
Desde entonces, la fecha se convirtió en una tradición. Una excusa perfecta para que millones de argentinos se reúnan cada año, compartan una comida, levanten una copa y les recuerden a sus amigos y seres queridos cuánto los quieren y lo importantes que son en sus vidas.
Fuente de referencia: Infobae: https://www.infobae.com/educacion/2026/07/20/quien-fue-enrique-ernesto-febbraro-el-argentino-que-invento-el-dia-del-amigo/



