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Estudiantes recuperó su plaza en el futsal de AFA y disputará este año el torneo de Primera División D

Si el poeta Humberto Constantini viviera, se haría una panzada literaria con uno de esos poemas que sería más bello que este simple comentario de un periodista deportivo. Sabría decir por qué el fútbol jugado con la camiseta puede lograr hazañas impensadas, raras, incluso en una disciplina seguida por minorías. Constantini fue famoso fue aquel «Porteño y de Estudiantes» que escribió luego de que el Pincha venciera a los ingleses. El autor, nacido en 1924, era de la Capital, lo mismo que estos muchachos del futsal de Estudiantes de La Plata. Esos veinticinco jugadores que no viven en La Plata sino en las calles porteñas, donde la pelota se juega mucho en baldosas.
Este Futsal es otra noticia positiva para la dirigencia Pincha que apostó en 2021, desde el día que le hizo lugar al pedido de la Filial “Mariano Mangano” de Capital Federal. Pusieron idea, logística y jugadores, y también algún apoyo concreto del club madre.
El futsal de Estudiantes acaba de saltar a la Primera D de AFA. Es la noticia. Superó a Arquitectura, partido que tuvo lugar el 22 de febrero en el microestadio «Roberto Pando» de San Lorenzo, en Boedo, con televisación de DeporTV. En vivo tuvo el interés de 6.500 personas y el mismo video hoy lleva 40 mil reproducciones. Un triunfazo 2 a 1, en noche de calor agobiante, duro de soportar adentro del campo y afuera en un gimnasio cerrado.
Con los goles de dos pibes, ambos alas ofensivos, Valentín Corbalán, de 22 años, quien saliera de una prueba este año y terminó como el mejor jugador elegido en la Argenliga. El primero fue de otra revelación, Tomás Santo, de 17 años. Señales de que en este proyecto están incluidas las divisiones menores.

El vestuario en Boedo, un barrio con historia para el Pincha

El 2025 empezó a mostrar la garra del “León porteño”, porque finalizó la temporada en el cuarto lugar contando a cada nivel del Futsal. Sin embargo, esos 71 puntos no alcanzaron porque JJ Urquiza sumó tres más y subió a la D. El 30 de enero los llamaron para la Argenliga. Aquí se desquitaron. El formato fue similar al de la Copa del Mundo. En este caso, 32 equipos distribuidos en zonas de cuatro, de los cuales salían dos para Octavos. Y así fue, paso a paso, rugiendo en Cuartos, Semifinal y la finalísima de hace un par de domingos.
Llevan el honor de jugar para Estudiantes, aunque ninguno nació en La Plata. Llevan el recuerdo de este partidazo en que las banderas de las filiales de Lomas del Mirador, de San Justo y de la Zona Sur. Y desde el pasado lunes llevarán de por vida el recuerdo de pisar el césped de UNO, homenajeados por la institución que preside Juan Sebastián Verón, desfilando durante el entretiempo del partido con Vélez.

Concentración y amor a la camiseta

Los jugadores: Sebastián Lusio, Nicolás Arnedo, Nicolás Santos, Valentin Corbalán, Junior Ronqui, Fernando Cantero, Ignacio Varni, Luca Gatti, Tomas Bianchi, Rodrigo Litardo, Ciro Currado, Diego Pérez, Tomás Santo, León Peña, Sebastián Romero, Santiago Driussi, Walter Carrera, Joaquín Argüelles, Fabian Lezcano, Rodrigo Videla, Exequiel Herrera, Bruno Gómez, Federico Ruiz, Tobias Fernández, David Andrés Amabile, Santiago Felicito. El Cuerpo Técnico se integra con Mariano Maire DT, Eduardo Theunynck AC, Roberto Vieyra PF, y los delegados Milcíades Peña, Martín Canessa y Pablo Vizcarra.

EL DT Y LA FAMILIA BILARDO

El entrenador, serio, comprometido, tenía un destino marcado por el popular doctor Bilardo, ya que Mariano vivió en Paternal en su adolescencia y en el mismo edificio de Juan B. Justo y Boyacá, que habitaban los padres del entrenador campeón del mundo en México ’86. “A Carlos no lo vi nunca, pero lo admiro. Es gente que marca hitos, y estilos, como también tengo admiración por Bianchi o en su momento Menotti”, dice Mariano Maire D’Eglise —descendiente de franceses por unos abuelos—, nacido en el ’77 y ex jugador de baby del Club Huracán y con recorrido en varios equipos de futsal, Estrella de Boedo, Las Heras, Primera Junta y dos años en Estudiantes de La Plata —lógicamente en esta Filial—.

Vieyra, Theunynck y el DT D’ Eglise

—¿Cómo se va dando la evolución del futsal en el país?
—Desde que somos campeones del mundo en futsal (2016), en Ciudad de Buenos Aires el crecimiento fue muy grande en cuanto a la competencia en cada división, en inversión, formación y, en algunos casos, según las posibilidades estructurales de los clubes, se hace presente el profesionalismo. La mayoría de los que están en los equipos de elite viven de eso, en la B la mayoría tiene sueldos o viáticos muy importantes. Y en la C o la D, o en ArgenLiga (la categoría que ganó Estudiantes) se dan incentivos para los jugadores. Nosotros trabajamos cien por cien amateur.

—Cómo fue la preparación de Estudiantes para alcanzar este logro?
—Hicimos trabajito de scouting, de salir a buscar jugadores, algunas pruebas abiertas, y algunos jugadores que van acercando a un amigo que no tenía minutos en otros clubes. Son todos jóvenes.

El Futsal tiene un estilo que reivindica la esencia de la pelota al pie. Los cuerpos no son fuertes, sino más bien físicos esmirriados, de jugadores rápidos, escurridizos. Partidos muy intensos, donde cuenta el “reloj parado” y las estrategias sobre la marcha pueden cambiar el rumbo de un momento a otro. Entre otros condimentos, los muchachos pueden entrar y salir constantemente, ya que se hacen sustituciones ilimitadas.

“En el 2023 pudimos ser una disciplina oficial del club, aunque dos años antes ya empezamos a organizarnos y los que jugábamos eramos 90 por ciento de hinchas. Ahora contamos con refuerzos de clubes tradicionales del futsal. Vamos subiendo de a poco”, celebraba Gastón Fernández (nombre que remite al ex diez Pincha, «La Gata” y así lo apodan también a este dirigente del futsal albirrojo).
La alegría vivida en Boedo continuó en La Plata, mientras caminaban por el verde césped con un trofeo dorado.
El hincha empezó a conocerlos. “No sé mucho de futsal, yo soy del fútbol, sigo a Estudiantes, pero me pareció muy parejo el partido final, de vuelta y vuelta”, contaba Juan, un fana nacido en Barracas, que se ubicó en un rincón de una tribuna colapsada (quedó gente afuera).

Pudieron pasar el nivel de la Argenliga y los espera la Asociación del Fútbol Argentino por mérito deportivo.
La pertenencia a Estudiantes de La Plata empezó a recorrer la piel de esos pibes que en la mayoría de los casos alientan por otros colores en el fútbol de primera de la liga Profesional. Son porteños y de Estudiantes. Van escuchando la famosa mística, y por ahí sus abuelos le pudieron contar que una vez, en Boedo, el equipo de Zubeldía fue el primer chico en romper la hegemonía de los poderosos. Tal vez, si viviera Constantini, podría contárselos en un poema, como aquel que incluyó en su libro «Cuestiones con la vida».

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