Nilda Dammer, docente y militante en contra de las »falsas denuncias», fue procesada junto con su ex pareja Benito Pereira y el hijo de ambos, Cristian Pereira. El procesamiento se debe a un presunto caso de trata de personas con fines de explotación sexual.
El caso de Nilda ha generado gran repercusión debido a su militancia incansable en búsqueda de la penalización de las »denuncias falsas» en la provincia de Misiones. Cabe señalar que delitos como éste ya se encuentran sancionados por el Código Penal, en donde se condena tanto la falsa denuncia (art. 245) como el falso testimonio (art. 275), con penas que pueden incluir multas o prisión.
Su militancia no fue únicamente en Misiones, sino que también tuvo presencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Este repentino movimiento de defensa contra los »falsos acusados» aparentemente comenzó desde la detención de su ex pareja Benito y hijo Cristian en enero de este año.
Ambos se encuentran detenidos y procesados debido a la captación de una joven para explotarla económicamente a través de la prostitución forzada. Cristian está acusado de haber participado en el traslado, retención y explotación de la víctima mientras su padre Benito estaba detenido, sumando además una imputación por abuso sexual.
El horror monetizado
La víctima relata que en 2012 había viajado a Buenos Aires junto a Benito, y allí comenzó a trabajar en un boliche llamado “La Taquita”, donde era obligada a mantener relaciones sexuales con clientes. Recién en 2018 la víctima fue trasladada desde Buenos Aires hasta Posadas por Adriana Susana Matías, cuñada de Pereira, bajo la promesa de reencontrarse con su familia.
Pero el reencuentro nunca ocurrió. En cuanto a Nilda, su rol junto a Cristian consistía en trasladar a la joven, retenerla en su domicilio, vigilarla y cobrar los pagos de los clientes.
La pesadilla continúa. Durante el cautiverio, la víctima transitó un embarazo producto de las constantes relaciones no consentidas. Lejos de preocuparse por su integridad física, al enterarse que se trataba de una futura niña los procesados Cristian y Nilda debatían sobre conveniencias. Por un lado, Cristian veía al nacimiento del bebé como un problema, mientras que Nilda la percibía como otro posible ingreso de dinero.

Agresores que se autoperciben víctimas
A pesar del horror, no debe sorprendernos que se utilice al movimiento de las »falsas denuncias» como un escudo para ocultar intereses de fondo. Tal es el caso de Pablo Laurta, fundador del grupo misógino Varones Unidos y cercano al presidente Javier Milei, quien se encuentra detenido por el asesinato de su expareja Luna Giardina y su suegra Mariel Zamudio, seguido del secuestro de su hijo de cinco años. Luna lo había denunciado previamente por hostigamientos y agresiones.
Contrariamente a lo que sostienen los movimientos de condena a las denuncias falsas, los números no mienten: éstas representan apenas un 0,09% del total. Si el porcentaje es ínfimo y si -como mencionamos anteriormente- las falsas denuncias ya se encuentran tipificadas en el Código Penal, ¿cuál es el verdadero sentido de insistir en su relevancia?




