Mar, 21 abril, 2026
18.3 C
La Plata
Inicio Blog Página 705

El reconocimiento a un grupo hombres, de un tiempo en el que Gimnasia fue muy feliz

0

Pisaron el campo de juego a las 18.56, casi el mismo horario en que Javier Castrilli le decía al pais, hace 30 años, final, final, final, de la Copa Centenario, con un justo ganador por 3 a 1. La previa de un Bosque siempre con sorpresas, los vio pasar, como en un pase generacional, los muchachos de hoy que volvian al vestuario hecha ya la entrada en calor, y pasaban ellos, con la Copa en manos del viejo capitán. La Voz del Estadio hizo el anuncio y no hizo falta más nada, se sabía, por ese tiempo de tik tok y todo efímero, pero ellos serán eternos. Todo el estadio de pie, el Juan Carmelo Zerillo que justo está llegando a sus 100 años de vida y cobija, vaya paradoja, a los que ganaron el torneo de los 100 de la AFA. Sí, las centurias del fútbol argentino arrojaron al Club Gimnasia y Esgrima La Plata, amo y señor.
El pasado y el presente, de una institución con las urgencias de toda la vida, pero que deja una puerta abierta para reflejar una de las visiones de la Comisión Directiva: Volver a ser, a reconocerse, a sentirse como antes, a quererse, con mentalidad de futuro.

“Hay cosas que no se pueden comprar, ni los afectos ni la experiencia, y lo dificil de lograr es la felicidad”, decía Edgardo Sbrissa, uno de los DT que empujó al equipo hacia un logro del que cada día se enorgullecen más. “Che, muy bueno el piso de la cancha, y cómo va creciendo el estadio”, volvía a comentar asombrado Sbrissa, el rosarino de 68 años, que en 1992 y 1993 vivió tan intensamente en La Plata que jamás podrá olvidarlo, compartiendo con su mujer la misma certeza: “¡Cosechamos afectos!… Acá hicimos una grandísima experiencia personal y humana, y la verdad que fuimos felices”. Escuchar a Sbrissa hasta genera ganas de salir a jugar al fútbol con 37 de térmica. ¿Qué hace hoy? Coordina en River al Grupo Selectivo. ¿Y Carlos Ramaciotti? Aquel de la dupla técnica sigue sufriendo el fútbol y sus resultados en la Universidad Tecnológica de Cajamarca (1ª división de Perú). “Rama” mandó salutaciones en un video que se pudo ver en el grupo de watshapp de ex futbolistas mens sanas, atestado de fotos, y muchas cosas de la inconmensurable jornada ante River, que en cuatro fechas iba a sacarse la espina y ganar el Apertura 94.

Con el corazón ardiendo de pasión, uno de los dirigentes se puso la 10 para acompañar la conmemoración, se llama Diego Acerbi y es uno de los que pensó las camisetas azules con el “30” en el pecho y el logo copero. Pero no es marketing, es el agradecimiento genuino hacia sus ídolos, “los únicos que ganaron algo para el Lobo, desde que el fútbol se partió entre la era amateur y la profesional», aunque el fútbol argentino es uno solo, y bien que cabe la estrella orgullosa de 1929, que fue festejo en febrero de 1930.

No los endiosan, pero los quieren mucho. Ahí está el “Lolo” Lavallén que este año está por iniciar su cuarto año en infantiles del club en el área de arqueros. Mira a la techada que es la única que luce prácticamente igual de aquel tiempo, el 30 de enero de 1994, cuando era una promesa en el Sub 23 y “Cacho” Delmar le habló al presidente de la AFA don Julio Grondona para que lo libere de un viaje con el seleccionado. Un arquero de «la gran 73» que iba a consagrarse. Días antes de la final, en Abasto, se lesionó Gregorutti, pero al fin pudo estar el «Lolo» Lavallén, predestinado a tener una tarde diez puntos.

Qué bueno fue verlos juntos, distendidos, Guillermo Sanguinetti, Darío Ortíz, Jorge San Esteban, Sergio Dopazo, cuatro que se recitaban en las crónicas radiales, cuando recién se televisaba en vivo, con suerte. «Faltaría el Flaco Morant» acotó uno. Y Leo Noce, que tampoco estuvo en la distinción (antes del cotejo por la segunda fecha) y que había ido al banco con la 12. Están juntos, pero no en la manada de lobos que fueron de jovenes. Pero todos los martes en un fútbol 5 de la ciudad se lo ve al Topo, al Lolo y a Leo, con otro ex jugador tripa de los 2000, Martín Pautasso.

Reflexiono junto al “Cabezón», el “3” abonado a la marca de una de las defensas más sólidas de la Primera división. “El tiempo pasa, pero la historia queda, no la podes cambiar”, dice el chacabuquense, que labura de camionero.
Mirá, éstos tres de la clase 1972, Pablo Talarico, Marcos Cañas y Joaquín Saffores.
La última vez que vistió la franja azul Joaquín fue ante Argentinos, en el Bajo Flores, cuando vencieron 2 a 1 y clasificaron a la final de la rueda de Ganadores. ¿Queres los once de esa tarde? 1 Noce, 4 Dopazo, 2 Morant, 6 Ortíz, 3 Pereyra; 8 Saffores, 5 Bianco, 10 Gustavo Barros Schelotto, 7 Talarico; 9 Favio Fernández y 11 Guillermo Barros Schelotto.
Aquella vez Noce fue expulsado y además se cobró penal para el «Bicho», entró Gregorutti y le hizo “vista” al tiro de Juan Gómez, que pateó desviado. Como todo campeón “ligó y mucho”, especialmente por los penales, una bendición gimnasista en la Copa Centenario.
Muy bien ganado el mérito para Daniel Ciancio, quien fue parte de ese plantel como masajista. Su humanidad y su constancia son dos atributos de quien es empleado desde el 1 de diciembre de 1991, el mismo día que Gimnasia recibía a Racing, con el entrenador uruguayo que también estuvo en la “conversa” ayer, Gregorio Pérez, que se trajo a dos hermanos charrúas, Sanguinetti y Guerra.

¡Uy, Hugo Guerra! No está, porque como parafraseó una vez “Pichuco” con su bandoneón, “se mudó de barrio”, se fue al más allá, dejando en la tierra amor a la vida y emoción en una cancha. La directiva mens sana se movilizó ante un llamado en el que podían dar con los hijos. Por eso, tanta caricia de aplausos para los presentes Julisa Guerra Gómez, Jamila Guerra Gómez, Delfina Guerra y Hugo Romero Guerra (hijo). Aún el hincha lo evoca a “El Camello”, a “Hugo Romeo, el Enamorado del Gol”, ó con el cántico eufórico de “U-ru-guayo… U-ru-guayo”. A los familiares se les hizo entrega de una camiseta con el número 9. Las hijas vinieron desde el Uruguay, de la ciudad La Paloma, a 45 kilómetros de Montevideo, y los hijos de Arrecifes, distrito bonaerense a 300 kilómetros de La Plata. Tan contento se lo pudo ver al presidente Mariano Cowen en una foto que guardará para siempre.

Una parte de aquel proceso de diez años volvió ayer, al Estadio del Bosque, donde hace un año cuentan con el Palco de los Ex Jugadores y el carnet de “Lobo Eterno”, mediante el cual pueden ingresar sin pedir protocolos ó favores. Por primera vez lo tuvo en manos Talarico, sudando de nervios como si volviese a vestir la albiazul. Vino desde Ramallo con sus tres hijos.
No llegó para la foto pero se sumó más tarde al Palco uno de los “Mellizos”, Gustavo, figura en la Centenario como en aquel torneo Clausura ’95 en que pelearon palmo a palmo con las figuras del San Lorenzo de Veira y el súper compacto Vélez de Bianchi.

“Milagro no, los milagros no existen, existe la gente que produce algo parecido a eso que se llama milagro: superación, resistencia, dignidad”, escribió una vez Néstor Basile en la revista que dirigía, a la hora de cerrar la editorial del Lobo que aulló ante los «Millonarios».
“Que cuando quieran venir, solo puedan apoyar el carnet en la lectora y el molinete le dará luz verde”, me explica “Rolo” Suárez, vocal, dirigiéndose a los ídolos. Otro dirigente de la nueva oleadam, aunque ya tiene 51 y cuatro hijos, y lleva grabado dos manotazos de hace 30 años, la zurda del Lavallén para desviar el penal y su propia mano derecha con la que se llevó pasto.
La historia de Gimnasia es muy grande, y en 1994 pudo coronar lo que fue la insistencia permanente en una década plagada de grandes campañas.


“Alcanzamos la felicidad, con pequeñas alegrías en lo cotidiano, con la parcialidad, la dirigencia, todos participaron como un gran equipo! Con hombres de fútbol que añoraban lo mejor para sí, no había pretensiones económicas desmedidas, solamente era dar lo mejor para Gimnasia. La Copa Centenario es patrimonio de todos”, aseguró Sbrissa.

Alguna vez, los integrantes del Museo durante otra gestión directiva, habían realizado un homenaje en el Estadio. A 25 años de la conquista, estuvieron Héctor Delmar, Francisco Terrier, Dardo Cotignola, Héctor Domínguez (todos dirigentes) y el médico del campeón Centenario, Vicente Paus.

En otro momento, ya con varios jugadores y técnicos, se ingresó al campo de juego en la previa de un partido con Tigre. Dopazo, Saffores, San Esteban, Ortíz, Lavallén, el técnico Ramaciotti y don Miguel Pacheco (fundador del Museo el 6 de julio de 2000), que como una señal de la fiesta, llevaba en sus manos la 11 de su ídolo, Guillermo, el que con toque corto a la red de 60 y avioncito, le bajaba el telón a la final.

Alerta! Nuevo Aumento: Desde el 1 de Febrero, Sube hasta un 10% el Precio de la Nafta en Argentina

0

A partir del 1 de febrero, los consumidores argentinos enfrentarán un aumento en el precio de los combustibles, según la confirmación de fuentes del Gobierno Nacional. La medida, que entrará en vigencia desde la medianoche de este jueves, implicará un incremento que oscilará entre un 7% y un 10%.

El ajuste tarifario es resultado del fin del congelamiento de precios que regía hasta ahora. Las petroleras, en respuesta a esta liberación de tarifas, deberán fijar los nuevos valores, generando un impacto directo en los bolsillos de los consumidores.

El acuerdo de congelamiento llegó a su término, y la no renovación del mismo ha abierto paso a este nuevo incremento a nivel nacional. La noticia ha generado preocupación entre los usuarios, quienes ya anticipan formaciones en las estaciones de servicio en busca de cargar combustible antes de la suba.

La variación de precios afectará tanto a la nafta como al diésel, marcando un cambio en el escenario económico para los conductores y poniendo de manifiesto las fluctuaciones en el sector de los hidrocarburos.

Detienen a Ladrón en Arana: Allanamiento Revela Arma de Guerra y Elementos Robados

0

En la localidad de Arana, un individuo de 23 años, identificado como Sebastián Alberto Alvarez, fue detenido este martes por su presunta participación en un robo perpetrado en un galpón ubicado en la intersección de las calles 29 y 697.

La captura se llevó a cabo luego de recibir una denuncia que señalaba a Alvarez sustrayendo dos motosierras del mencionado galpón y huyendo en una motocicleta Zanella 150. Tras el aviso, las fuerzas policiales actuaron rápidamente, logrando detener al delincuente y recuperar los elementos robados.

Un allanamiento posterior en la residencia de Alvarez reveló un hallazgo preocupante: una escopeta de doble caño, clasificada como arma de guerra, acompañada por un total de 20 balas de munición. Este descubrimiento condujo a la imputación del individuo por los delitos de robo y tenencia ilegal de arma de guerra.

La causa está bajo la jurisdicción del fiscal Martín Almirón, titular de la fiscalía 8 de La Plata. El incidente subraya la importancia de la rápida respuesta policial y la necesidad de abordar casos de este tipo de manera contundente para garantizar la seguridad de la comunidad.

Paro de Trabajadores Municipales en La Plata por Falta de Pagos: Tensión en las Torres Administrativas

0

Los trabajadores del Municipio de La Plata han iniciado un paro total de actividades en protesta por la falta de pagos de sus salarios. La retención de tareas es generalizada, generando un clima de tensión especialmente notable en una de las torres administrativas ubicadas frente a Plaza Moreno.

La medida de fuerza responde al malestar acumulado por la demora en el pago de los salarios, afectando a los empleados municipales que se ven perjudicados por la situación financiera. La falta de respuestas y la persistencia de la problemática han llevado a los trabajadores a tomar la decisión de paralizar sus actividades como forma de protesta y reclamo.

La situación se agrava por la ubicación estratégica del conflicto, que tiene lugar en una de las torres administrativas más visibles de la ciudad. La retención de tareas busca visibilizar la precaria situación económica que afecta a los empleados municipales y presionar para obtener una solución inmediata.

Los representantes sindicales y los trabajadores afectados exigen respuestas concretas por parte de las autoridades municipales, instando a la pronta regularización de los pagos salariales adeudados. La medida de fuerza, que ha paralizado las actividades en diversos sectores municipales, refleja el descontento generalizado de los empleados ante la falta de cumplimiento de las obligaciones contractuales por parte del Municipio de La Plata.

Fallas en el Servicio: Interminables Filas y Demoras en la Terminal de La Plata por Reducción de Frecuencias en la Línea Misión Buenos Aires

0

En la Terminal de La Plata, usuarios que deben viajar a Capital Federal se enfrentan a interminables filas y demoras significativas debido a la reducción de frecuencias en los colectivos de la línea Misión Buenos Aires. La situación se agrava por la falta de pagos y la justificación de la empresa mencionando que estamos en «temporada de verano».

Usuarios afectados reportan que la espera se ha vuelto excesiva, con un servicio cada hora, generando malestar y bronca en quienes dependen de este medio de transporte para trasladarse hacia la Ciudad de Buenos Aires. El calor estival contribuye a complicar aún más el escenario, empeorando las condiciones para los pasajeros que deben aguardar en largas filas.

La reducción de las frecuencias ha generado un colapso en la Terminal de La Plata, donde los usuarios expresan su frustración por la falta de previsión y organización en el servicio de transporte público. La empresa responsable, Misión Buenos Aires, no ha brindado respuestas satisfactorias a los reclamos, profundizando el malestar entre los usuarios.

Ante esta situación, los usuarios instan a las autoridades pertinentes a intervenir y tomar medidas para garantizar un servicio de transporte público eficiente y acorde a las necesidades de la población. La falta de comunicación y la ausencia de soluciones concretas han generado un clima de tensión en la terminal y un fuerte rechazo por parte de los usuarios afectados.

Desopilantes historias de los hinchas y jugadores del Lobo a 30 años de la Copa Centenario

0

“Te juro por Dios, la Copa Centenario la tenía yo, en mi casa de Tolosa, dos días antes del partido”, se envalentona el doctor Elvio Sagarra, quien se desempeñaba como secretario general en la Comisión Directiva y llevó adelante las 300 acreditaciones para la final con River. En enero de 1994 también recuerda que tuvo la visita de una hermana que llevaba catorce años radicada en Estados Unidos, «vino con los tres hijos de ella, pero ni a ellos, ni a los dos pibes mios, ni les dejé sacarse una foto con la Copa, pese a que me pedían por favor. ¡No! ¡Ni de casualidad! ¿Ustedes quieren que esa copa sea de Gimnasia? ¡No nos podemos sacar una foto!”.
Esa Copa Centenario, por la que peleó tanto en la AFA el presidente mens sana Héctor Atilio Delmar, convenciendo al Comité Ejecutivo y al propio presidente Julio Grondona.

“Cacho me la había confiado que la tuviera yo, desde el viernes. En el fútbol es como una cábala, pero para mí era el respeto como dirigente y el no sentir como propio algo que no todavía no es tuyo, por más confianza que tengas que vas a ganarla”.
Tan respetuosa la confesión de Sagarra como fue la caravana el sábado 29 de enero, de la locura de cien hinchas, “para exorcizarnos”, describió en ese momento el ex periodista de radio Provincia, Néstor Basile, quien preparaba la edición 59 de su revista, Tribuna Gimnasista.
Un camión Bedford 350, doble acoplado playo, salió al mediodía desde la calle 16 entre 56 y diagonal 74.

Arriba, una comparsa con “El Cuervo” (que dirigía los bombos en el tablón), “El Turco” Gorguis (presidente de la Filial El Mondongo, portando una sombrilla), “La Bruja” Pérez, Héctor Cangaro y «Marito» Díaz (un trío con máscaras de lobo) y “El Gancho” Lemos (con el vestido de novia, personaje de la vieja hinchada).
Esa comparsa arrancó el sábado al mediodía y el camión lo manejaba “Tartaruga”. Mirá quién es éste, Gardella, el que vendía la publicidad en la cancha (DAGA, Dangelo-Gardella). Yo me subo con mi hijo al capot del camión, con mi hijo Juan Manuel”.
“Te estoy prestando estas fotos, que es como darte mi vida, eh” me dice en buen tono Marito, que forma parte de una Fundación que ayuda a gente en situación de calle.

“Yo cumplo años el 30 de enero, salir campeón era lo que le pedía a Gimnasia desde chiquito y se me dio a los 13”, dice Gastón Arrotti, haciendo hoy un alto entre su trabajo de vidriero y de dirigente de la Asociación Internacional de Tejo.
Muchos triperos vacacionando, en el país y en el exterior, con Brasil como destino preferido.
Hoy la pueden contar, adultos, los que sin la independencia de la edad se quedaron atados a los planes de sus mayores. Mauro Coronato tenía 9 y estaba en Gesell “con un tío bostero que me decía: ¿Llegaremos a ver al Lobo? Nos volvimos ese día pero tarde, lo pude escuchar en el auto”, recuerda quien fue directivo en la era de Maradona DT.
“Yo estaba en Mar del Plata y volvía el 30 de enero, porque el 1 de febrero entrenábamos con los juveniles. Salimos a las 11 para La Plata cuando la ruta 2 era una sola mano y tardabas 5 horas” dice Damián Basilico, DT, ayudante de campo de la clase 78 que ese año arrasó en 7ª División con pichones de cracks como Cufré, Chirola Romero, Messera, Gatti y Barclay. Su padre, Carlos Basilico, era referente dirigencial en el fútbol amateur dentro del Club y por veinte años dirigió la mesa de Juveniles de la AFA. El joven Basilico vio volar el globo arostático, ubicado cómodamente en una butaca de la techada.

El partido se jugó en plenas vacaciones, dando lugar a las críticas hacia la AFA, que había decidido completar el certamen iniciado en el receso de invierno de 1993. Entonces, la final de la ronda de Perdedores se jugó el 21 de enero, en la provincia de Mendoza, donde River clasificó tras ganarle a Belgrano. Recién ahí los gimnasistas supieron que se trataba de ese gran adversario.
El socio Marcos Compagnucci hoy tiene un Museo en su casa y recuerda “contar nerviosos los días de enero, y disfrutar el fútbol el doble de hoy. Llegué a ver el partido en Mendoza, con el gol de oro de Toresani que los clasificó finalistas”, recuerda, junto a los cientos de abrazos con su viejo. Ese día cumplía años mi abuela, que hoy tendría 98”.


“Había 30 mil personas, en un estadio bastante noble con sus tablones viejos, pero sobrepasados”, evoca Esteban Chumbita que no quiso perdérselo con su hijo que era jugador del fútbol infantil. “Ahora uno está cómodo en su palco, pero antes si querías orinar, bajabas pero después no podías subir. Fue una de las pocas fiestas que nos tocó vivir. No digo que River no le dio importancia, pero venía de otros campeonatos (torneo 89/90 y Apertura 91). La presencia de Grondona le dio un estatus especial”, dijo este ex miembro de un Comité de Crisis que tomó las riendas durante seis meses en 2004.

El reglamento de la Copa Centenario establecía que el equipo que llegaba a la final desde la zona de ganadores (Gimnasia) contaría con una ventaja deportiva: definiría el pleito en condición de local y podría alzarse con el título con ganar o empatar ese partido. En cambio, el proveniente de la zona de perdedores (River) tendría que ganar dos finales. Pero Delmar propuso a Grondona resolver el pleito en un solo cotejo. Así, se estableció que si ganaba River en los 90 minutos se debía jugar un alargue de 30 minutos complementarios, y si al término del mismo Gimnasia lo igualaba, la Copa se definiría por penales.

Se lo perdía el doctor René Favaloro ya que debía viajar a un simposio científico en Estados Unidos. Delmar, que tenía una amistad desde la juventud, le pidió que antes de viajar pasara por su negocio histórico de Avenida 7 número 777 y allí concertó una nota con el diario El Día, del que fue protagonista Aníbal Guidi, el recordado «Colo». Quien suscribe, en oportunidad de escribir el libro homenaje de Delmar (elaborado en la pandemia) rescató la anécdota de Guidi. “Delmar me llamó por teléfono para que fuera hasta su oficina particular. Cuando llegué estaba junto con Favaloro, que dejó un mensaje a todos los hinchas exhortándolos a disfrutar con tranquilidad del espectáculo y pidiéndoles que no ingresaran al campo de juego ante la posible consagración para que todos pudieran ver la ansiada vuelta olímpica”.

Pero los hinchas estaban en el terreno desde antes de empezar. El “Flaco Olivia” sostenía un globo aerostático que decía Ahora Gimnasia. Así  lo apodaban a Oscar Bon los amigos de la cancha, por la novia de Popeye que era flaca y alta como él. Posó en la foto del equipo, ubicándose justo detrás de Bianco y Dopazo. Ese hincha de 34 años había dejado en el Sector Niños a dos de sus hijos, el mayor, Federico Bon Duran, hoy reconocido periodista de La Redonda. El Flaco, que vivía en Ensenada, partió inesperadamente al verano siguiente.

Una tarde familiar, igual de calurosa que la de hoy, que congregó a la familia. Los Azzurro eran nueve y por muchos años el padrón de socios los tuvo como el Grupo Familiar más numeroso. Con mamá “Coqui” ubicada en el Sector Damas, los ocho restantes fueron a la popular del Bosque, donde don “Pancho” era saludado por todo el mundo, ya que era el alma mater del fútbol infantil, ayudante de todo técnico. Gabriel Azzurro tenía 22 años y puede percibir aún hoy que “había mucha fe, porque se formó un equipo que le jugaba de igual a cualquiera, que un año y medio antes le ganó a Boca con gol de Guerra y llegó a la Liguilla y luego jugó Conmebol”. Vieron salir a los once, entre lo que había dos muy conocidos en la familia: “Mi hermano Ruben —clase 67— jugó en Cuarta con Dopazo y yo —del 71— fui compañero del Moncho Fernández”.
Las puertas del estadio Carmelo Zerillo se abrieron a las 12, cinco horas antes del partido. Cuando Aníbal Vicente (socio fundador de la Filial Parque Castelli “Charly Carrió”) quiso mandarse a su habitual sitio en la popular “ya no podía, poy terminé en un lateral, sobre el baño de las canchas de tenis. A esa Copa se la bastardeó mucho, decían que no valía nada, pero River vino completito. La llevo entre las mejores actuaciones junto al ascenso del 84, los seis a Boca y un clásico que dimos vuelta”.

Consultados los jugadores, a tres décadas exactas, este periodista encuentra seguridad. Pablo Morant: “El Bosque era una fortaleza, por muchos años era difícil ganarnos, del 90 al 96 que me fui era muy difícil, nos sentíamos seguros, aunque íbamos a jugar contra el mejor equipo de la década, la potencia que coronaría en el 96 con la Libertadores”. Tácticamente, el hoy DT describe que “teníamos un medio y una defensa muy fortalecida. En el funcionamiento dividimos el equipo en dos, la zona defensiva, líbero y stopper —eran los últimos tiempos—,  marcadores de punta Sanguinetti y Dopazo; los volantes mas bien defensivos, y dejábamos con mucha libertad a Guillermo que marcaba la diferencia y Guerra que estaba en un gran momento”.
Sufrieron cuando Rivarola se aprestaba a inflarle la red a Lavallén, por un penal que Javier Castrilli cobró sin vacilar y con pocas protestas, cuando Hernán Díaz se empezó a tirar afuera del área y cayó dentro de la misma.
Javier Abel Lavallén fue el arquero que se consagró con “ese penal que fue una intuición, porque en ésta época se estudia más al pateador y en aquella época no tanto, pero sabía que Rivarola tiraba fuerte al medio y hacia la izquierda”. El “Lolo” piensa que
“en la alegría que le di a mi viejo, ya no tengo la suerte de tenerlo, pero estuvo en la platea del costado de la techada, sobre ese arco”, trae a la memoria a Juan Abel Lavallén, nacido en Tandil y criado en Berisso donde fue laburante de YPF.

“Todavía puedo ver a Lavallén dando vueltas por el césped”, asegura el socio Francisco Postiglioni, y trae con una sonrisa la figura de un abuelo, Alberto Ramón Postiglioni: “Nació el 11 de enero de 1919 y estuvo en los dos campeonatos de la historia, en 1929 tenía 11 años y en la Centenario, con 75, lo llevamos a un platea, mientras con papá lo vimos atrás del arco del túnel”. Aquel caballero se radicó en La Plata en 1925, procedente de Ayacucho.
… “Viene viene viene… goool!”, gritó el marplatense Juan Carlos Morales (fallecido) empuñando el micrófono de radio América. Empezaba a escribirse la historia de un partido que terminó 3 a 1 en los noventa minutos.

“El 90 por ciento de aquel plantel éramos jugadores que saltamos directamente de la quinta o cuarta división a la primera”, recuerda Gustavo Barros Schelotto.
Aquel 30/1/1994 en la formación hubo seis de la cantera: el 1 Lavallén, el 3 Dopazo, el 7 Talarico, el 8 Moncho, el 10 Gustavo, el 11 Guillermo. E ingresó el «Yagui» Fernández.
En esa Copa llegaron a jugar otros juveniles, el Gringo Gregorutti, el Flaco Galetti, el Rusito Mónaco, el Zorrito Stremiz, Saffores y Caballero. También sus lágrimas de felicidad se conjugaron con las de la transpiración.
Hoy, desde Chacabuco, al “Cabezón” Sergio Dopazo se le ilumina el rostro para hablar del plantel: “Era un grupo muy humano, que jugó Liguilla Pre Libertadores, peleó descenso y un campeonato en el 95. Lo había armado Ramaciotti y Sbrissa; Perfumo entra y logramos la Copa a la que no le daban mucha importancia pero con el tiempo fue más importante de lo que uno pensaba. Lo mejor que tiene Gimnasia es el hincha, y mirá que cuando me fui a Español me puteaban 20 mil personas”.

Gimnasia llevaba seis décadas sin celebrar un torneo y nunca había salido campeón en su cancha. Javier Garbulsky ya había empezado el programa Gimnasia una Pasión, con su amigo y ex compañero de la facultad de Periodismo, Sergio Graciosi. “Ser campeón era la piedra en el zapato o la espada de Damocles. Recuerdo que hacía un calor de cagarse y no había un clima derrotista, pese a la lógica que decía ‘esto es para River’. Fue una sorpresa, porque era subestimada como una copita de leche, pero al eliminar a Estudiantes la gente se fue entusiasmando. En alguna medida fue darle un cachetazo a la historia, llegar a la final y ganarla”.

Por eso, la locura del final. Y el agradecimiento, del público con los responsables de esa alegría, de una fiesta.
“Yo estaba en la hinchada, salté a la cancha y me quedé con la remera del Moncho”, dice Martín Vasta, hincha de 24 años, que era jugador de El Cruce, un escudo que tenía estampado y con que se puede ver dando la vuelta olímpica en la revista El Gráfico. Pero también guarda una infancia a puro azul y blanco: “Yo soy de la 69 campeona, que le ganamos la final a Estudiantes, el único que llegó fue Noce, que era del barrio La Granja, como el Moncho y yo. Mirá, el Moncho de chico fue campeón en ciclismo y tenía un estado físico sobrenatural, y me salvó la vida en una pileta; él tenía 14 y yo 16, El guardavidas pensaba que era joda, pero el Monchito me ve los ojos y se tira él antes, cuando ya había tragado mucha agua”, dice el flamante abuelo del primer nieto varón.

Matías Mor Roig fue el acreditado en cancha para la transmisión del Canal Dardo Rocha Cable, pero además lo esperaba hacer el suplemento deportivo del diario Hoy que fue especial. Pasado el tiempo, reconoce que “en ese momento era muy amigo de dos protagonistas, Hugo Guerra (soy el padrino de una de sus hijas) y de Pablo Talarico, que era de los pagos de mis padres, San Nicolás. Que estuvieran dentro del campo tenía un sentimiento de por medio”.
Y el “Tala”, ese chico que en 1992 llegó a la pensión y en dos años vivía la gloria, no dudó en dejarle la camiseta a ese periodista que le dispensó el mejor trato. “Termina, salimos corriendo, paso por al lado de Matías que le estaba haciendo una nota no sé a quién, para no cruzarme delante de la cámara pego la vuelta y le dejo la camiseta en la mano”.

Al comentarista Eduardo Casteglione que llegó para trabajar en la cabina de la 990 lo embargaba la emoción: “Uno ve los rostros de los hinchas y los ve empañados. Vaya a saber uno como andará el corazón de René Favaloro, el cardiólogo veneno de Gimnasia, vaya a ser usted como andará tanta gente…”
“Este campeonato Centenario está en muy buenas manos…Gimnasia es un justo ganador… Estamos muy felices”, dijo Julio Humberto Grondona, el mismísmo presidente de la AFA, una presencia llamativa ya que no era común que se dejara ver en las canchas argentinas y mucho menos para hacer entrega de un trofeo.
Lo recibió José María Bianco, que si bien no era el capitán, era el más experimentado. “Andá vos, José”, lo habilitó el “Indio” Darío Ortiz dando una muestra más del temple de aquel solidario grupo.

Fanático, “El Tero” Alzogaray cruzó toda la cancha arrodillado. “Me parece estar viéndolo, a lo ancho de la cancha”, lo revive Guillermo Bolatti, que dejó a sus hijos en la platea y se fue “a la tribuna. “Se ganó porque había un equipo. Perfumo fue un invitado de lujo, que honestamente les dijo: ‘Muchachos, sigan jugando como venían. Después veremos en el año’. Esa Copa se ganó con Ramaciotti y Sbrissa”. Otros recuerdan haber escuchado al “Mariscal” Perfumo haciendo otra mención hacia otro DT que incluyó en ese equipo, Gregorio Pérez, conductor uruguayo que llevó a jugar a sus compatriotas Sanguinetti y Guerra.
Faltó validar con otras estrellas, como la del 95, 96 o 2001, otra hubiera sido para nosotros los hinchas el reconocimiento a esa Copa Centenario”, reflexiona Germán Augelio, que tenía 13 años y vivió esa final con su papá.
Otro que entonces era un niño de 11 años, Marcelo Zilla, quien transitara el periodismo partidario, analiza que «la falta de repercusión fue porque no había tanto cable que pasara la previa o tanta tira deportiva. Pero me tocó crecer con un Gimnasia protagonista y escuchar a nuestros viejos decirte ‘¡disfruten que esto no es normal’!. Torcimos el historial de los clásicos y jugamos a nivel internacional”.

En la tribuna techada, con sus 84 años a cuestas, Francisco Varallo, campeón de 1929, declaraba: “Me puedo morir tranquilo, era el sueño mío y de mi padre”. En una de las cabinas de transmisión, Daniel Bayo, figura del Lobo del ’62, pedía disculpas por aquel campeonato que se escapó de entre las manos, y en el palco que lleva el nombre de su padre, el juez Alberto Durán confesaba entre sollozos: “Pensé en mi viejo y cómo me hubiera gustado que estuviese aquí conmigo”.
Gente que está, gente que no está, pero los que lo vivieron desde adentro lo van a llevar siempre en el corazón.
Esa noche se fueron a una casa quinta, de la familia Pietra, que jugaba al básquet en la primera albiazul. Cuentan que descorcharon muchas «champán» y echaban a la piscina donde se bañaron en la calurosa noche.
A las 24 horas se juntaron en un salón de fiestas de la Avenida Antártida, donde hoy existe un gimnasio.
“Una noche hermosa”, desanda su propia historia Dopazo, el extraño goleador, tan extraño como un Gimnasia en el puesto más alto de una Asociación que celebraba 100 años. El férreo marcador que recita nombres de la época, de los que alentaban y compartía ratos de intimidad, un café en el bar La Ley como el “Chafu” Raingo, un pizza con Sergio Domínguez (hermano de Héctor, el titular del área Fútbol), un abrazo con Luis Basile, el carnicero de Villa Lenci.
“Ahora el club nos hizo un palco para los ex jugadores, con carnet especial, donde cabemos 28. El primer día me cagué de calor y puse para un aire acondicionado”, dice el símbolo de la historia que gozó y sufrió, que cumplió 55 años y contó con medio plantel Gimnasia.

“Sí, sí, señores… ¡yo soy del Pincha…!», la historia de una mítica canción que volvió a la ciudad

0

Sí, sí, señores…
¡yo soy del Pincha!
sí, sí, señores… ¡de corazón!
porque este año, desde La Plata… desde La Plata
¡salió el nuevo campeón!

Se escuchó temprano, aún con la luz natural, previo al amistoso de Estudiantes y el Racing montevideano, en «La Noche del León”, donde el público volvió a  empatizar con los jugadores que ganaron la Copa Argentina 2023.
Y regresó al barrio de 1 y 57 una melodía, con su amable letra, que «salió» en las viejas radios, por una canción popular, una marcha que se grabó el 4 de enero de 1954, con el título de  “Sinceramente”, escrita por Santos Lipesker, brasileño de cuna.
La letra original dice así:
«Sinceramente, ¡te juro vida!
sinceramente, te juro amor
que sin tus besos y tus caricias
es imposible seguir viviendo así”

Ese mismo año ’54 la tomó el «Jugador Número 12», para festejar un titulo de Boca que se le daba luego de diez años en que la alegría era de River.
Sí, sí, señores… ¡Yo soy de Boca!
Sí, sí, señores, ¡de corazón!
porque este año desde La Boca… desde La Boca
¡salió el nuevo campeón!
Tal vez, la influencia fundamental para su masificacion y que llegue a ser «himno» en los estadios fue el hecho de que su autor, Lipesker, era director de la orquesta estable de Radio El Mundo y la pasaban muy seguido, cuando había pocos televisores y los aparatos de radio eran las estrellas de los hogares argentinos. 

En honor a varios amigos que pidieron esta nota, en especial a un socio de los que no falta nunca desde su niñez de los ahora llamados “ochentas”, nos introduciremos los cantitos, que en su origen eran de un humor puro y hasta privilegiaba el nombre de jugadores y DT.
Justamente la gente de Estudiantes de La Plata, en los «sesenta», fue uno de los que replicó la versión de “Sinceramente”, gracias a la serie de éxitos que incluyó seis vueltas olímpicas de 1967 a 1970.
Antes, Racing de Avallenda fue gran protagonista en los torneos de AFA, en un ciclo triunfal de seis campeonatos entre 1948 y 1966, con su orientador táctico Juan José Pizzuti, y un grito ensordecedor:
Y ya lo ve, y ya lo ve
¡es el equipo de José!

Una tarde de 1966 ese Racing fue visitante de Huracán (dirigido por el “Tano” Renato Cesarini, ex crack, estudioso táctico de la época) y se escuchó en el cemento de Patricios una melodía que el hincha de «La Academia» adaptó a la situación.
Ya se acabó el equipo de Renato…
y el de José, tiene cuerda para rato

Pero la cuerda se cortó en el torneo Metropolitano de 1967 con el afilado «cuchillo entre los dientes» que practicaba el once de Osvaldo Juan Zubeldía, que iba a golear al mismo Racing, 3 a 0, en una final jugada en San Lorenzo. Miles de gargantas inventaron sobre la marcha.
¡Y ya lo ve! ¡Y ya lo ve!
Osvaldo tiene un hijo
se llama Juan José.

El furor ganador dio nacimiento al apodo de «El León» y llegaron a grabarse canciones de voces tangueras, como el platense Jorge Sobral que pasaron a la posteridad en discos, los desaparecidos «long play».
Una letra que pasó por estudios de grabación, tenía una letra sencilla pero una alegre rima.
Y dale Pincha
y dale Pincharrata
campeón americano
Estudiantes de La Plata

Otra hacía mención a ídolos del equipo multicampeón, como el medio zaguero izquierdo Raúl Madero y al entreala izquierdo Juan Echecopar.
¡Van a bailar…!
¡van a gozar…!
¡con el doctor y Echecopar!
Según se pudo averiguar, la raíz de esa melodía estaba en un jingle publicitario de una marca de whiskys, el Robert Browns.
¡Para cambiar…!
¡para cambiar…!
hay que tomar un Robert Browns

Eran otros tiempos, otra cultura y educación. Dos ejemplos: el 10 de diciembre de 1967 los hinchas del Pincha y del Lobo salieron a festejar por las calles céntricas, con un grito que al unísono conmovió:
Gimnasia y Estudiantes…
¡unidos y adelante!”

El 16 de octubre de 1968, cuando en Inglaterra el equipo albirrojo paralizó al país, aquí se sintieron contentos los mismos gimnasistas, que entonaron por la calle 7, desde plaza Italia hasta plaza Rocha…
¡El Lobo y el campeón
un solo corazón!

Una canción que perdura es la que honra a Carlos Bilardo que en su segundo ciclo como técnico Pincha empezó con las buenas campañas y derivó en un subcampeonato en 1975. Desde mediados de esta década empezó a vivarse la figura del entrenador.
¡Borom bon bon… borom bon bon!
¡es el equipo, del Narigón!

La razón de ese ritmo contagioso fue el dúo Juan y Juan que en 1971 grabó «Hay que alegrar el corazón», con la compañía RCA en Nueva York.
¡Borom bon bon… borom bon bon!
¡hay que alegrar, el corazón!

Pensar que eran dos pibes que a finales de los años ’60 actuaban en la playa donde los vio un productor. El que compuso «el borom bon bon» fue Juan Eduardo, según su nombre artístico.

En 1982 empezó otro hit, que decía así:
Movete Sabella, movete…
movete Trobbiani también…
que si ganamo’ esta tarde
¡somos Campeones otra vez!

El ritmo pegadizo ya estaba en los boliches y en los programas de TV, por una canción original del recordado compositor de músicas populares Francis Smith (1938-2009), «Estoy hecho un demonio».
Movéte, movéte, chiquita, movéte
sacáte, sacáte, esa timidez
fijáte estoy hecho un demonio
nadie me para esta vez

Más tarde, se subieron a los paravalanchas hinchas con canciones más elaboradas.
Fue el rock nacional la inspiración a partir de la democracia, en los albores de los ochenta.
En Estudiantes llegará una muy festejada canción del rosarino Fito Paez, de un tema del disco más vendido en la historia de la discografía argentina (El amor después del amor). Precisamente, a fines de 2023 Fito tuvo su recital en 1 y 57, y muchos corearon aquel cantito que estalló en 1995 cuando ganaban el Nacional B.
Todos los momentos que viví
todas las canchas donde te seguí
cuantos campeonatos festejamos
cuantas copas levantamos desde que te conocí
vos me das alegría
yo te doy mi amor
la razón de mi vida
es salir otra vez campeón

La de Fito es así.
Todas las mañanas que viví
todas las calles donde me escondí
El encantamiento de un amor
el sacrificio de mis madres
los zapatos de charol…
Cada vez que me miras
cada sensación
se proyecta la vida
mariposa tecknicolor.

La pasión combinó jingles, temas clásicos o de moda, y al final, muy pocas quedaron en el olvido.
Desde “Sobreviviendo” de Víctor Heredia a “Mi enfermedad” de Andrés Calamaro. Desde “El Estudiante” de Pipo Cipolatti a “Hacelo por mí” de Attaque 77. Con una especial devoción por las cumbias que hoy están alto en el ranking albirrojo, desde La Nueva Luna a Los Palmeras.
Temas que son de la gente que los canta y se masifican. No son de nadie, pero son de todos, como aquel “sisiseñore’” que arrancó hace setenta años y sigue siendo parte del folclore de todo campeón.

Detenidos en La Plata: Jóvenes de 19 y 20 años arrestados con drogas, celulares y más

0

En un operativo policial llevado a cabo en La Plata, dos individuos, uno de 19 años y dos de 20, fueron detenidos tras ser sorprendidos sin una mozzarella. Durante la intervención, las autoridades secuestraron 18 envoltorios de nylon que contenían 23 gramos de cannabis sativa.

Además de la sustancia ilegal, se incautaron 4 teléfonos celulares, una moto Honda CB 125 y una mochila roja. El arresto se realizó como parte de una acción policial destinada a combatir el tráfico de drogas en la zona.

Los detenidos, cuyas identidades no han sido reveladas, enfrentarán cargos relacionados con la posesión y posible distribución de sustancias prohibidas. La moto Honda CB 125 y otros elementos incautados serán sometidos a investigaciones adicionales para determinar su origen y posible vinculación con actividades delictivas.

Este operativo refleja el compromiso continuo de las autoridades locales en la lucha contra el tráfico de drogas y el mantenimiento de la seguridad en la comunidad. Se espera que esta acción policial contribuya a disuadir futuras actividades delictivas en la zona.

Detenidos los responsables del ataque armado a repartidor en La Plata tras tres allanamientos

0

Esta madrugada, la policía de La Plata logró la detención de los dos individuos implicados en el violento ataque a tiros e intento de robo contra un repartidor. Oficiales de la Comisaría Novena llevaron a cabo tres allanamientos con aval judicial en las zonas de 125 y 19, 601 y 123, y 123 y 602, culminando con la identificación y arresto de los delincuentes.

Los detenidos fueron identificados como Bruno Ramos y Patricio Jeremías Ceccotti. Durante los allanamientos, se incautó un revolver calibre 32, un chaleco antibalas con el escudo de la Policía Bonaerense, una moto Honda Wave que había sido robada esa misma madrugada en la jurisdicción de la Comisaría Quinta de La Plata, y un cargador con 5 balas calibre 9mm.

Cabe destacar que estos individuos protagonizaron el ataque armado el pasado 21 de enero, en el cual dispararon tres tiros contra las extremidades inferiores de la víctima en un presunto intento de robo de la moto. El herido fue sometido a una intervención quirúrgica en el Hospital San Martín, donde fue estabilizado y actualmente se recupera favorablemente.

Los detenidos han quedado a disposición de la justicia para enfrentar cargos relacionados con el ataque armado y el intento de robo. Este rápido accionar policial destaca la importancia de la colaboración comunitaria y la eficacia en la investigación para garantizar la seguridad en La Plata.

Robo en La Plata: Delincuentes se llevan un aire acondicionado pese a la alarma sonando

0

En la madrugada de este viernes, un hecho delictivo conmocionó la tranquilidad de la zona de 151 y 49 bis, donde dos individuos lograron sustraer un aire acondicionado de una vivienda pasadas las 5 de la mañana. A pesar de la activación de la alarma, los delincuentes consiguieron escapar, quedando registrados por las cámaras de seguridad.

El audaz robo tuvo lugar en un corto lapso de tiempo, durante el cual los ladrones actuaron rápidamente para desmontar y llevarse el aire acondicionado. A pesar de la activación del sistema de alarma, lograron evadir a las autoridades y huir de la escena del crimen.

Las imágenes capturadas por las cámaras de seguridad serán fundamentales para la identificación y búsqueda de los responsables. La colaboración de la comunidad y la rápida difusión de las imágenes podrían contribuir significativamente a la resolución de este caso.

Se insta a los residentes de la zona a estar alerta y a reportar cualquier información que pueda ayudar en la identificación de los delincuentes. Las autoridades locales están trabajando activamente en la investigación del incidente para llevar a los responsables ante la justicia.